12 noviembre 2005

Sobre los colegios

Recientemente estaba siguiendo un foro en el que, entre otras cosas, se hablaba de la mala situación de todos los curritos informáticos que trabajamos en consultorías, más conocidas como industrias cárnicas, aunque en mi modesta opinión tratantes de esclavos es una definición que les va mejor. Otro día hablaremos de esto con más detalle, porque ahora quiero centrarme en el comentario de un colega que decía en el foro algo como esto:

Estoy trabajando al lado de un "informático" que no tiene la carrera... Así nos va... Si hubiera un COLEGIO DE INFORMÁTICOS podríamos exigir que se nos tratara con dignidad...

Y no pude por menos, claro, que pensar en mí. Yo trabajo de informático, pero no soy informático: no tengo la dichosa carrera. Ni acabada, ni empezada, ni un miserable módulo. Ni esa carrera ni ninguna otra, por cierto.

¿Y?

La gente en este país tiene unas ideas de lo más peregrino en cuanto a la educación. Estoy harto de ver gente currando de mensajero que cuando le preguntan qué es dice "Soy periodista", por ejemplo. Y todo sencillamente porque ha terminado la carrera de Ciencias de la Información. Bueno, pues yo pienso que debería ser justo al revés: si trabajas de mensajero, eres mensajero, por muy temporal que creas que va a ser el trabajo. Si trabajas de periodista, eres periodista, no importa que hayas estudiado Ciencias de la Información, Ingeniería de Montes o Billares y Recreativos 101.

Y yo no soy informático. Soy programador. Me gano las habichuelas muy dignamente gracias a ello y, exactamente igual que el resto de curritos de este país, a veces me siento orgulloso de mi trabajo y a veces no. Y no creo que fuera mejor programador por tener un papel que acredite que soy ingeniero informático. A ver cuándo cojones nos damos cuenta en este puñetero país que el mejor trabajador no es aquél que tiene más cantidad de títulos, másters y legajos en la buchaca; sino aquél con mayor vocación, capacidad de servicio, capacidad de superación. Y esas cualidades no se encuentran en unos papeles.

Ojo. No estoy diciendo que los graduados no sean buenos informáticos: hay de todo como en botica. Estoy diciendo que el hecho de graduarte en una carrera no te convierte automáticamente en un buen trabajador de lo que sea que trate tu carrera, sobre todo teniendo en cuenta la eminentemente vocación práctica de las carreras en este país. Siguiendo estrictamente el temario, uno puede salir de la carrera sin tener ni puta idea de lo que es el desarrollo orientado a tests, por ejemplo. Otra cosa es que además de lo que te enseñan en tu carrera uno investigue por su cuenta y aprenda lo que en la carrera no se enseña; pero esa es una cualidad que se debe llevar dentro, que no viene determinada por la posesión de tal o cual título.

En definitivas cuentas, que si el tipejo del ejemplo anterior (y de otros muchos como él) fuera puesto en práctica yo lo tendría crudo. Se instaura un Colegio de Ingenieros Informáticos y todo Dios que tenga aprobada la carrera tendría que pasar por vicaría, inscribirse en el Colegio, pagar sus cuotas y acatar sus órdenes porque en caso contrario no podrías currar de lo que has estudiado. Yo, por ejemplo, me tendría que buscar la vida y trabajar de cualquier otra cosa. Dedicarme a la cría de la gamba salvaje, mismamente, y todo por la sencilla razón de que mientras el tipejo de la cita estaba en la cafetería de su universidad aprendiendo a jugar al mus, yo ya estaba trabajando de lo que él estudiaba. Tengo más de diez años de experiencia, pero no tengo título: a la puta calle conmigo.

El problema es que el tipejo de antes no se da cuenta de un pequeño detalle: los Colegios son una mafia. Pura y dura. Y si no me creéis, preguntadle a cualquier profesional colegiado como un arquitecto, o un abogado o un farmacéutico. Y el Colegio no sólo no serviría para evitar que las consultorías nos trataran como nos tratan, sino que precisamente serviría para todo lo contrario: para que las consultoras nos pudiesen apretar aún más. ¿Quién creéis que estaría al cargo del Colegio? ¿Ingenieros informáticos independientes e imparciales, o ingenieros informáticos amiguitos de la directiva de las grandes empresas de informática de este país? ¿Y si el tipejo de antes saliese tarifando de una empresa, cuánto tiempo creéis que tardarían las demás en enterarse? ¿No os dais cuenta que un Colegio de Informáticos es la mejor forma de mantener las tan traídas y llevadas listas negras de trabajadores? Ahora mismo no creo que existan esas listas más que en la imaginación de unos cuantos jefecillos miserables y en los temores de unos cuantos ingenieros apocopados, pero teniendo un Colegio no creo que tardaran en existir.


9 Comments:

  • El otro día una compañera, que ha acabado la carrera a fuerza de talonario de los padres pero que es un cero a la izquierda en tecnología y programación, me mandó un correo hablando del nuevo colegio informático de andalucía en la misma línea que el comentario que mencionas. Yo le contesté con un escueto "otra mafia más" y se desató la tormenta (no tiene muchas luces).

    Es exáctamente como dices, el colgio sólo sirve para cobrar cuotas por dejarte trabajar de lo que has estuidiado. No resuelve nada, pero los que se van a instalar en la cúpula (y por tanto a convertirse en zánganos) hacen muy bien su trabajo de comecocos para conseguir instalarse.

    De todas formas, no te preocupes, la experiencia que tu ya tienes no se la salta ningún colegio, el problema va a ser para los que empiecen.

    Ah, y los que piensen que el colegio los va a defender cuando crean que han metido la pata de mala manera, que lo vuelvan a pensar. Símplemente se les expulsará y ya no podrán trabajar más en lo suyo.

    By Blogger enhiro, at 12:58 p. m.  

  • Hola:

    Espero que no te importe que te cuente unas anécdotas personales relacionadas con lo que dices.

    Una servidora es licenciada en matemáticas. Al terminar la carrera, estuve trabajando unos meses en una beca de investigación, pero por motivos varios dejé aquel camino. Empecé a estudiar informática de sistemas, porque este tema había sido mi "segundo amor" desde bien pronto en mi vida y, además, llevaba ya años programándome mis cosillas. En ese mismo curso, empecé a trabajar como programadora en una empresa de ingeniería.

    Cuando entré había dos ingenieros informáticos (uno de los cuales se marchaba y a quien yo iba a sustituir) y a un programador sin título pero con mucha experiencia y buen saber hacer.

    El que se marchó nos dejó una joya: el proyecto más desastroso que recuerdo y que montones de quebraderos de cabeza nos dio durante un año (que fue el tiempo que nos costó arreglar el destrozo, por motivos variados que no vienen al caso).

    El que se quedó era otro tanto: los programas multihilo se colgaban constantemente porque se ve que faltó a clase el día en que les hablaron de bloqueos, semáforos y "otros entes". Al final se marchó de aquella empresa dejándonos a los que nos quedamos la tarea de rehacer sus programas evitando el "pequeño" problema de los cuelgues por bloqueos así como otros algoritmos geniales que ralentizaban los programas lo que no está escrito.

    Poco antes de que se marchara este segundo fiera, entró un chico que había terminado informática en FP. No sería un mega ingeniero quetecagas, pero mira, sus programas funcionaban correctamente y hacían lo que el cliente quería, que es justo lo que se necesita.

    Al poco tiempo entró una chica que estaba terminando la ingeniería superior de informática. Sólo le faltaba acabar el proyecto, proyecto que, después de haber leído, da vergüenza ajena. Y ella aún se quejaba de que sólo le pusieran un aprobado pelón. Yo la hubiera suspendido, hasta en el código se notaba el copypaste. Encima se nos vino con humos porque quería que la llamáramos "doña", pues ella era "doña" por ser licenciada pero no nosotros, simples "FPeros" y "¿perdona, tú qué eras?". "¿Yo? Nah, una minucia comparada con una doña. Soy licenciada en matemáticas".

    ¿Se puso colorada? Ni por asomo. Me llamó intrusa. Me dijo que por culpa nuestra (debo entender que de los matemáticos), los ingenieros informáticos estaban teniendo problemas para encontrar trabajo en lo que les corresponde, y que nosotros nos fuéramos a dar clase a un instituto, que eso es lo nuestro. Habló de cuánta falta hacía un colegio y todo eso, y entonces le pregunté si me permitía una opinión. Y le repliqué.

    Le dije que si a ella los matemáticos le parecíamos unos intrusos, a nosotros, ellos nos parecían unos ignorantes. En primer lugar, porque acusar de intruso a quien ha estudiado "al padre de tu especialidad" deja bien claro que de historia de la informática sabe más bien poco. Pero en segundo lugar, que si ser ingeniera implicaba ser tan inútil como los anteriores ingenieros que había visto, los vagos que veía en clase constantemente (recuerdo que en este punto yo estaba terminando primero) y ella misma, a quien le habíamos tenido que corregir ya varias cosas porque metió la pezuña hasta el fondo, pues sí, prefería ser una intrusa pero al menos hacer bien las cosas.

    Y que adelante, que salga un colegio... y que les exijan la responsabilidad que ahora no tienen cuando hacen mal las cosas, obligándonos a los demás, a los curritos a quedarnos hasta las tantas a resolverles la papeleta porque claro, las doñas tienen que marcharse a las siete de la tarde no sea que se les agote la neurona.

    Ha llovido desde entonces y ahora trabajo por mi cuenta. Cuando contrate a alguien, espero acordarme de todo esto y actuar en consecuencia.

    Saludos, y perdona por el rollo.

    Lola.

    By Blogger Lola, at 1:43 p. m.  

  • Estoy harto de leer discusiones sobre este tema y que sólo se pongan ejemplos de ingenieros inútiles y FPeros espabiladísimos. Qué objetivos somos cuando queremos...

    By Blogger Jaime Irurzun, at 5:43 p. m.  

  • Me caias bien tio, pero ahora me caes mejor.

    Estoy en tu situacion, tengo 12 años de experiencia como programador, alguno menos como analista y ultimamente tengo gente a la que coordinar en un proyecto y no trabajo para una consultora.

    No tengo carrera.
    No tengo masters.
    No he hecho modulos.

    ¿Sabes lo que he hecho?... Horas, muchas horas, muchos libros, muchos cafes, muchos coj.... y muchos disgustos. Que te voy a contar, si cada vez que entro aqui me veo reflejado.

    A mi empresa llegan "becarios y recien licenciados" de todo tipo y se alucinan cuando les cuento mi pobre curriculum y todo lo que se. Curiosamente hago software para un colegio "de esos" mafiosos y no me han preguntado si soy licenciado, solo usan mi software y les funciona. ¡¡Y sin titulo señores!!.
    Un abrazo

    By Anonymous Anónimo, at 5:49 p. m.  

  • Jaime, no he dicho que el chico de FP fuera espabiladísimo, sólo he dicho que sus programas funcionaban correctamente y hacían lo que el cliente quería, que es justo lo que se necesita, lo que tú dices que se supone he dicho te lo has inventado porque has querido.

    Y tampoco he dicho que sea objetiva, me he limitado a contar mi experiencia como creía que quedaba claro al empezar diciendo Espero que no te importe que te cuente unas anécdotas personales relacionadas con lo que dices. Qué culpa tengo yo de que los ingenieros informáticos con los que me he topado sean así. ¿Prefieres que me lo invente? Después de la de horas extra sin pagar que he hecho por culpa de ellos (los concretos de mis anécdotas) no me quedan muchas ganas.

    De los humos que se dan algunos y mi mención a la vagancia general de los "estudiantes" que he conocido (muchos), sin embargo, has pasado de puntillas.

    Tú mismo.

    Saludos. Lola.

    By Blogger Lola, at 9:42 p. m.  

  • Jaime, es evidente que en este tema no estoy siendo objetivo. Por supuesto que hay (no digo un hipotético habrá, sino que digo un rotundo hay) ingenieros que me den sopas con hondas, que se lo curran y que saben, se preocupan de seguir aprendiendo y no padecen del síndrom yo-ya-tengo-la-carrera. Pero es que creo que te has confundido: este post no era uno contra los ingenieros, sino contra la falta de libertad. Me repatea las tripas cuando alguien, cualquiera, me obliga a hacer las cosas de un determinado modo. Si se establecen colegios de informáticos, estarán coartando mi libertad de currar en la profesión que amo, así de simple. Si resulta que soy un paquete y ninguna empresa me contrata, pues mala suerte. Que no me contraten. Pero no poder trabajar porque unos señores que tienen un papel que yo no tengo deciden que no puedo trabajar en lo que amo precisamente porque me falta ese papel, no. Por ahí no paso.

    By Blogger CodeCruncher, at 11:08 a. m.  

  • CodeCruncher,
    Entiendo perfectamente lo que dices, por supuesto que no es justo necesitar un papel que acredite algo, pero tienes que entender que ese papel no es un mero trámite, y que demuestra haber adquirido unos conocimientos y haber superado ciertas pruebas mediante un sacrificio tan justo como el del FPero que ha estado trabajando los mismos años. Mi comentario no pretendía ser un ataque contra tu opinión, lo que ocurre es que siempre que leo discusiones sobre este tema empiezan de forma muy objetiva pero en algún momento acaban cayendo en el típico pensamiento de que un ingeniero se cree el amo del mundo por tener un título. Sé que tener el título no demuestra que seas bueno en lo tuyo, pero eso no significa que no tenga ningún valor. Ya veo que lo tienes claro (por tu último comentario), pero me ha parecido que Lola no lo tenía tanto.

    Lola,
    Desde luego que los hay con muchos humos, y también hay estudiantes vagos. Es ridículo pensar que eso no existe, de la misma forma que es ridículo pensar lo contrario. Lo que me cabrea es que mucha gente generaliza a partir de su experiencia y se queda con una idea totalmente errónea de que el FPero se lo curra como nadie y de que el ingeniero únicamente posee un título que le sirve para quitar el puesto al FPero sin merecerlo. También hay FPeros vaguísimos y con los humos muy subidos. Exactamente igual. Y eso es lo que me gusta dejar claro. Perdona por no haber interpretado tu opinión como una historia, pero es que me pareció que tratabas de generalizar a partir de ella.

    By Blogger Jaime Irurzun, at 4:27 p. m.  

  • En fin, tal como está el mundo laboral de la informática, donde están puteados todos, el ingeniero, el fpero y to quisqui, es normal que muchos ingenieros salten con lo del colegio, como si fuera la solución a todos los males del sector, pero la verdad, dudo que acabara solucionando nada. Casi seguro que sería la mafia que comentas , que más que ayudar, serviría para tener más controlada a la peña y darla por culo de nuevas y originales formas...

    ¿Que un titulo no indica que una persona sea trabajadora, responsable e inteligente? Pues totalmente cierto.

    Pero es que yo aún diría más, la experiencia que tanto se esgrime muchas veces, tampoco es un indicativo fehaciente de buen hacer.

    Hay gente con 5, 10 o los que sean años de experiencia que no ha dado pie con bola en su vida y que su interes por aprender es nulo. Tengan o no tengan título. Esos son los que me da miedo encontrarme a mí. Que te piden cada 2x3 ayuda, tu se la das, intentas explicarselo, pero pasan, lo que quieren es que les hagas su curro... Al final su curro sale claro, pero porque se lo hacen otros. Y encima esos se están quejando cada 2x3 de que con los años de experiencia que tienen tendrían que cobrar más... ¡cojones si no dan palo al agua!

    En fin, como en todo, generalizar es malo, y hay de todo, pero yo los calificaría como "buenos profesionales" y "malos profesionales". Para ser un buen profesional hay muchos factores, pero yo sinceramente creo que el que más influye, es el interes y las gans de hacer bien tu trabajo. (que no de trabajar ojo, sino de hacer TU trabajo, en TUS horas)

    By Blogger kebrantador, at 8:13 p. m.  

  • Contribución al debate sobre la colegiación obligatoria de los profesionales de informática

    Resumen

    En distintos lugares del país avanzan iniciativas para restringir la actividad informática a los colegiados en colegios provinciales de ciencias informáticas. SADIO reconoce el valor de las organizaciones profesionales como instrumentos para mejorar las disciplinas y las condiciones de trabajo de sus afiliados, pero rechaza el concepto de que el ejercicio de la actividad informática deba ser restringido a través de colegiación obligatoria. La informática como actividad
    • es interdisciplinaria y transversal, y es ejercida con competencia por personas de muy distintas disciplinas
    • es muy cambiante y difícil de delimitar
    • es muy abarcativa, al punto que el conjunto de conocimientos comunes a personas competentes en distintas áreas de la disciplina suele ser muy reducido
    • será socialmente más valiosa en tanto y en cuanto se difunda como conocimiento general de la población, como lo es hoy la matemática, en vez de convertirse en privilegio de un sector de la sociedad

    Introducción

    En la última década han aparecido en nuestro país algunas iniciativas propiciando la creación de colegios profesionales de informática. Nada puede objetarse, por cierto, a la creación de asociaciones profesionales destinadas al mejoramiento de la disciplina. Sin embargo, algunas de estas propuestas han sido llevadas a la práctica a través de legislación provincial que crea colegios profesionales y llega al punto de exigir la colegiación en éste para ``ejercer la profesión informática'', aún cuando resulta imposible definir los límites de esta profesión en un mundo en el que la informática es ejercida, de una manera u otra, por personas de prácticamente todas las disciplinas.
    El objetivo de este documento es enumerar las razones por las que SADIO (Sociedad Argentina de Informática e Investigación Operativa), como asociación profesional decana de la informática en Argentina, considera que la colegiación obligatoria es perjudicial para la sociedad y para la disciplina. No nos concentraremos en ningún proyecto en particular, sino que trataremos el concepto de la colegiación obligatoria, de modo de obtener conclusiones lo más generales posibles.
    Sin perder de vista la aspiración de generalidad de los argumentos expresados en este documento, sin embargo, es necesario hacer una referencia al lenguaje de algunos proyectos y leyes específicas, como la Ley 13016 de la provincia de Buenos Aires [1 o la Ley 7642 de la provincia de Córdoba [2], las que llamativamente definen a la publicidad de servicios informáticos como ``ejercicio de la profesión'', en vez de caracterizar a éste a través de la ejecución de las tareas propias de la actividad. Desconocemos las razones por las que los legisladores eligieron una definición tan peculiar, pero dado que el fundamento para la exigencia de matrícula es el supuesto beneficio social de que el software usado por los ciudadanos sea producto de profesionales certificados, entendemos que la intención es controlar la creación y puesta en marcha de sistemas informáticos. El control sobre la publicidad sería, entonces, una manera indirecta de controlar quiénes realizan estas tareas, ya que es muy difícil ejercerlas sin comunicar la propia disponibilidad para ellas. Esta impresión se ve reforzada si consideramos que dichos proyectos no sólo regulan, como en otras profesiones, quiénes tienen derecho a llamarse ``ingenieros'', sino que extienden la restricción, sin motivo aparente, a otras denominaciones como ``consultor'' o ``experto''. En otros casos, como el de la Ley 3752 de la provincia de Misiones [3 las tareas específicas relacionadas con el desarrollo de software están comprendidas como ejercicio de la profesión. El énfasis en este documento está, por lo tanto, en las consecuencias de exigir matrícula a quienes confeccionan y ponen en marcha sistemas de información, que parece ser la intención de los legisladores.

    No ofrece beneficios a la sociedad

    La justificación para exigir la colegiación a las personas que se dedican a la informática es garantizar a los ciudadanos que dichas personas son competentes, y de esa manera mejorar la calidad de los servicios informáticos. Hay profesiones que, debido al impacto de su ejercicio en la vida, salud y propiedad de los ciudadanos, históricamente han sido candidatas naturales a ser reguladas por ley. No entraremos aquí en la discusión acerca de la efectividad de este mecanismo en otras profesiones, pero sí veremos que la informática no se presta a este tipo de regulación, y que en ella la colegiación obligatoria no sólo no contribuye al mejoramiento de los servicios y al bienestar de los ciudadanos, sino que conspira en su contra, al entorpecer la libre competencia.

    La colegiación no contribuye a la seguridad de los sistemas críticos

    El argumento más fuerte a favor de la regulación de la actividad informática es que actualmente hay procesos controlados por software que afectan la vida, la salud y el patrimonio de los ciudadanos. El problema es genuino, pero la colegiación obligatoria no contribuye a solucionarlo. Por un lado, como mencionábamos más arriba, la mayor parte del software que se usa en esos procesos proviene de lugares en los que la actividad no está regulada. Por otro, aunque proviniera de lugares en los que lo está, la colegiación no garantiza nada. Esto surge del consenso existente en la comunidad informática internacional, la que a través de organizaciones profesionales como la ACM (Association of Computing Machinery , decana mundial en la disciplina) ha expresado públicamente [4 que el actual cuerpo de conocimientos científicos y mejores prácticas de la materia no alcanzan siquiera remotamente para determinar con algún grado de certeza si determinado abordaje de un proceso es correcto, erróneo o peligroso. Este hecho es admitido implícitamente aún por quienes, al mismo tiempo que exigen la colegiación obligatoria, se niegan a aceptar responsabilidad civil por los actos de los colegiados.

    La colegiación otorga legitimación engañosa

    Las propuestas de colegiación obligatoria de personas dedicadas a la informática proponen, como único requisito para la colegiación, la presentación de un título terciario de alguna carrera específica de informática. No hay ningún requerimiento de experiencia laboral o de examen adicional. Esto se debe, en gran parte, a que no existe dentro de la informática ningún consenso acerca de cuáles deberían ser los contenidos mínimos que deben ser conocidos por un profesional de la disciplina, hasta el punto que los programas de las distintas carreras dictadas por nuestras universidades tienen más discrepancias que coincidencias. En estas condiciones, exigir a los colegiados un examen de competencia profesional sería impracticable.
    Esta misma imposibilidad de formular un examen objetivo para determinar el grado de competencia de un profesional se vuelve un escollo cuando abordamos otro problema que en informática tiene una influencia mucho mayor que en otras disciplinas: el vertiginoso avance de la tecnología hace que la posesión de un título universitario como legitimación profesional tenga una validez temporal muy limitada. En otras disciplinas esto suele corregirse con exámenes de revalidación a intervalos regulares, pero en informática éstos serían tan impracticables como los exámenes de colegiación. Sin embargo, la colegiación obligatoria le da mayor legitimidad al colegiado que estudió alguna vez y nunca se actualizó que al no colegiado que trabaja en la disciplina y contribuye a su avance.
    Por otra parte, el ejercicio de la actividad informática abarca una variedad tan amplia de tareas y habilidades que los proyectos de ley de colegiación obligatoria tienen serios problemas para definirlas, hasta tal punto que se limitan a citar ejemplos y a dejar la lista abierta. El conjunto de conocimientos necesarios para crear el software de control y estabilización de un satélite es completamente distinto del requerido para poner en marcha un sistema de planeamiento de recursos empresariales en una fábrica, o dar un curso de uso de planillas de cálculo (todas actividades que, según estos proyectos de ley, son incumbencia de los colegiados).
    Una colegiación habilitante que abarque tal diversidad de actividades es contraproducente: las tareas de educación y entrenamiento, por ejemplo, son mejor desempeñadas por pedagogos que programadores, y la reingeniería de una empresa para usar un nuevo sistema de gestión sacará más provecho de alguien versado en administración de empresas que del mejor programador de sistemas operativos del mundo.

    La informática no está circunscripta a un área geográfica

    Todos los esquemas existentes en materia de colegiación circunscriben su vigencia a un área geográfica. Esto tiene sentido, ya que se trata de regular el ejercicio de la profesión dentro de un determinado marco jurídico. Un médico sólo puede atender pacientes en lugares en los que está debidamente acreditado, y no puede atenderlos ``a distancia''. Un ingeniero civil construye un edificio de acuerdo al código de edificación de una ciudad, puesto que ese edificio tiene una ubicación geográfica determinada e inamovible. Las tareas relacionadas con la informática, sin embargo, a menudo son ejecutadas por personas que viven en ámbitos geográficos distintos del de ejecución: los programas que se usan en Córdoba pueden ser confeccionados en Santa Fe, los sistemas de una empresa de La Rioja pueden ser administrados remotamente por gente de Chubut, un servicio informático puede ser ofrecido a los ciudadanos de Corrientes por una empresa de Tierra del Fuego mediante el uso de un servidor web ubicado en Canadá. Dado que la dispersión geográfica del uso de un programa puede ser enorme, no se puede exigir a sus autores que se matriculen en todas las jurisdicciones en las que se lo usa.
    Dada esta característica que distingue a la actividad informática de otras disciplinas reguladas, la exigencia de colegiación es hueca, ya que afecta sólo a aquellos que efectivamente viven en el mismo lugar en el que se usa el fruto de su actividad. Todos los que viven en lugares donde la actividad no está regulada (y esto incluye a todos los países en los que el desarrollo de software es una actividad intensiva y de exportación) pueden seguir vendiendo sus productos a la población supuestamente ``protegida'' por el mecanismo de colegiación. Esto puede verse claramente en el caso de Argentina, donde la mayor parte del software utilizado proviene de EEUU y Europa, ambas regiones en las que, pese a una larga tradición de regulación profesional, la actividad informática no está regulada, de modo que, independientemente de la obligatoriedad de la colegiación, el software usado por los ciudadanos proviene de profesionales no colegiados.

    Perjudica al desarrollo de la disciplina

    Conspira contra la calidad de los servicios

    Toda persona que conoce la historia de la informática sabe que el resultado de la colegiación obligatoria de quienes se dedican a la profesión, lejos de mejorar la calidad de los servicios, la empeora. Esto surge de la observación de que la mayoría de las personas que han demostrado talento superior a la media en la práctica de la informática provienen de otros campos, o carecen de educación formal. Si bien éste fenómeno se da parcialmente también en otras disciplinas (por ejemplo, grandes referentes de la arquitectura como Le Corbusier y Mies Van de Rohe no eran arquitectos), en ninguna se da con tanta consistencia y naturalidad como en la informática. Esto no es casualidad, ni se debe a que los informáticos sean incompetentes en su propia área, sino a que la enorme difusión de la informática en todas las disciplinas tiende a atraer a personas talentosas de cada una de ellas, creando un volumen de aportes externo muy distinto al que está presente en la medicina, la abogacía o la ingeniería. Algunas personas que no podrían ejercer la actividad informática si la ley exigiera colegiación, junto con necesariamente incompletas descripciones de sus contribuciones, son:
    Douglas Engelbart Ingeniero eléctrico, inventor del mouse, la interfaz de usuario basada en ventanas y muchos de los elementos que hoy consideramos la definición de lo que es una computadora. Premio Turing de la ACM en 1997
    Donald Knuth Matemático, autor de ``The Art of Computer Programming'' , contribuciones demasiado numerosas como para poder elegir unas pocas. Profesor Honoris Causa de 26 universidades, y Profesor Emérito de Stanford en ``Art of Computer Programming''. Premio Turing de la ACM en 1974.
    Grace Hopper Matemática, inventora del compilador, autora del lenguaje COBOL
    Steven Jobs Idóneo, fundador de Apple Computer y de NeXT
    Steven Wozniak Idóneo, fundador de Apple Computer, autor original del sistema operativo de Apple y de la ingeniería de la computadora Apple II
    Brian Kernighan Ingeniero electricista, creador del lenguaje C y de Unix
    Dennis Ritchie Físico y matemático, creador del lenguaje C y de Unix. Premio Turing de la ACM en 1983.
    Ken Thompson Ingeniero electricista, creador del lenguaje C y de Unix. Premio Turing de la ACM en 1983.
    Edsger Dijkstra Matemático y físico, autor del algoritmo de su nombre para la solución del problema de camino más corto de teoría de grafos, amén de contribuciones demasiado numerosas como para poder seleccionar algunas con algún grado de justicia.Premio Turing de la ACM en 1972
    Tim Berners-Lee Físico, inventor de la WWW
    Seymour Cray Ingeniero eléctrico y matemático, creador de la primera supercomputadora
    Bill Gates Idóneo, fundador de Microsoft Corp.
    Larry Wall Lingüista, autor del lenguaje Perl
    Butler Lampson Ingeniero electricista, uno de los diseñadores del sistema de time-sharing SDS-940, el sistema distribuido Alto, la impresora láser, los protocolos ``two-phase commit'' , la LAN Autonet, y varios lenguajes de programación.Premio Turing de la ACM en 1992.
    Jay Miner Ingeniero electrónico, creador de Amiga y su sistema operativo
    Ivan Sutherland Ingeniero electricista, inventor de la computación gráfica. Premio Turing de la ACM en 1988.
    John McCarthy Matemático. Uno de los fundadores de la investigación en Inteligencia Artificial. Originador del lenguaje LISP. Premio Turing de la ACM en 1971.
    Terry Winograd Matemático. El mayor experto en interacción hombre-máquina y en teoría de los lenguajes naturales
    Bob Metcalfe Ingeniero eléctrico, uno de los padres de Internet, fundador de 3Com
    Leslie Lamport Matemático, autor del sistema de tipografía científica LaTeX y uno de los mas destacados investigadores en computación paralela
    Niklaus Wirth Ingeniero electricista, inventor de los lenguajes Pascal, Modula-2 y Oberon. Premio Turing de la ACM en 1984.
    Richard Stallman Físico, fundador de la Free Software Foundation y el proyecto GNU, creador de Emacs y Gcc
    Eric S. Raymond Idóneo, creador de fetchmail y muchos otros utilitarios, autor de `La Catedral y el Bazar' y fundador de la Open Source Initiative
    E. F. Codd Doctor en ciencias de la comunicación. Inventó las bases de datos relacionales. Premio Turing de la ACM en 1991.
    Jeffrey Ullman Ingeniero electricista. Una de las mayores autoridades en bases de datos, diseño de compiladores y teoría de autómatas
    Ted Nelson Sociólogo, inventó el concepto de hipertexto

    Todos estos gigantes de la informática mundial deberían, bajo las legislaciones impulsadas por los proponentes de la colegiación obligatoria, ingresar al sistema mediante el mecanismo del ``registro de idóneos'', o abandonar su actividad. Y por cierto, la colegiación de idóneos sólo es posible por un tiempo limitado. ¿La informática argentina está en condiciones de renunciar voluntariamente a las contribuciones de los físicos, astrónomos, matemáticos, biólogos, ingenieros, psicólogos y otros talentosos que seguramente seguirán surgiendo fuera del campo específico de la informática?
    Si nuestra sociedad renuncia a explotar el talento natural de personas sin entrenamiento formal en informática, el efecto sobre nuestro desarrollo tecnológico será devastador, ya que estas personas sencillamente ejercerán su arte en otros ámbitos geográficos ávidos de dicho talento, y en los que no se les impongan límites artificiales a su potencial, al tiempo que las empresas de tecnología harán lo propio, llevando sus negocios a regiones cuya legislación sea más afín a sus necesidades.

    Neutraliza el debate acerca de la competencia profesional en el seno de la disciplina

    El debate acerca de cómo ofrecer servicios mejores y más confiables a la Sociedad está presente, y es muy encendido en el seno mismo de la comunidad informática. Ese debate ha dado algunos frutos, pero existen aún grandes diferencias entre los mayores referentes de la disciplina acerca de cuestiones básicas como, por ejemplo, cuáles deben ser los contenidos mínimos de una carrera de informática. Lejos de fomentar este debate, la creación de un Colegio Profesional lo ahoga: crea por ley una instancia de legitimidad basada en criterios objetivos, pero no consensuados dentro de la misma actividad, y directamente opuestos a la opinión de sectores importantes y respetados de la comunidad informática.

    Perjudica a la sociedad

    Además de no resolver los problemas que se propone atacar, la colegiación obligatoria además crea problemas propios, que perjudican seriamente a los ciudadanos individualmente, y a la sociedad en general.

    Impide capitalizar el conocimiento de los ciudadanos

    La informática es una actividad transversal, aplicable a todas las áreas del quehacer humano, y por ello es ejercida por un grupo cada vez mayor de gente. Muchas personas que no tienen ningún entrenamiento formal en informática pero sí en áreas de aplicación específicas, realizan tareas que pueden considerarse como ``informáticas'', incluyendo la programación de computadoras. En otras artes, la interacción interdisciplinaria también es frecuente (por ejemplo, el ingeniero civil que obtiene de los médicos los requerimientos que debe cumplir un hospital a construir), pero casi nunca en el grado en el que ocurre en la informática, en la que la regla es que el mejor software para una determinada aplicación sea hecho por profesionales de esa área con asistencia de informáticos, y no al revés. Con el avance de la Sociedad de la Información, esta situación se hará cada vez más común. En este contexto, la colegiación obligatoria quita a los particulares el derecho a construir sus propias herramientas para desempeñarse en una sociedad tecnificada.

    Obstaculiza la popularización del conocimiento

    La actividad informática cambia vertiginosamente en función del tiempo. Hoy los usuarios realizan tareas de procesamiento de datos que hace pocos años hubieran requerido el concurso de profesionales especialmente entrenados. La exigencia de colegiación quitaría a estas personas la posibilidad de usar comercialmente su capacidad. De acuerdo a la exigencia de colegiación para ejercer la ``actividad informática'', un contador no podría proveer a sus clientes de documentos de planilla de cálculo electrónica para ayudarlos a organizar sus datos.
    Esta limitación artificial corresponde a una visión en la que la sociedad está dividida en ``productores'' y ``consumidores'', en la que los usuarios están limitados a usar las herramientas que les proveen ``los que saben''. Uno de los aspectos más promisorios de la sociedad de la información es, sin embargo, la desaparición de esa frontera, ya que las herramientas de informática y comunicaciones pone en manos de todos los ciudadanos la posibilidad de producir en condiciones más o menos igualitarias. Una visión alternativa de la sociedad a la que podemos aspirar es una en la que los principios de la informática formen parte de la formación básica del individuo, como lo es hoy la matemática, de modo que cada uno esté en condiciones de crear sus propias herramientas. los paralelos entre la informática y la matemática son mucho más significativos que los que hay entre aquella y la ingeniería. ¿Se imagina un mundo en el que la aplicación de un teorema estuviera restringido a los matemáticos licenciados? ¿En el que fuera necesaria la firma de un matemático para refrendar todo cálculo más complicado que una división?

    Viola la libertad de expresión

    En el seno de la comunidad profesional de informática a menudo se olvida que la creación de software, como la formulación de un teorema, la postulación de una hipótesis o el planteamiento de un interrogante, es una forma de expresión que es ejercida por técnicos, científicos, profesionales y artistas. En efecto, los programas de computación, además de ser objetos utilitarios que cumplen una función, son vehículo de comunicación y expresión humana, de tráfico de ideas y valores. Probablemente, se trate de un punto de vista "intra-profesión", que olvida que en nuestro país hay miles de personas (y varios millones en el mundo) que ejercitan su libertad de expresión utilizando programas de computadora; a modo de ejemplo, artistas plásticos, literatos, músicos, crean y más aún, muchos de ellos trabajan de este modo. Los programas son el resultado de largas y a menudo profundas reflexiones acerca de la naturaleza de determinados problemas, para cuya expresión el lenguaje de programación es el medio idóneo. Otros programas, como los sistemas de cifrado libremente disponibles, ofrecen funciones que posibilitan llevar a la práctica posturas políticas y avanzar propuestas ideológicas. Restringir el derecho de programar a los colegiados en un colegio coarta la libertad de expresión de las personas de la misma manera que lo haría el restringir la difusión de artículos a aquellos escritos por periodistas acreditados. Recordemos que ésta última restricción ha sido puesta en práctica numerosas veces como una medida de censura. En una sociedad en la que gran parte del bienestar de los ciudadanos proviene de la libre circulación de información y el conocimiento, lo último que queremos es mecanismos de censura en manos de grupos de interés particulares.

    Conclusiones

    Por lo expuesto a lo largo de este artículo, concluimos que la colegiación obligatoria no sólo no ofrece ninguna solución al problema de mejorar la calidad de los servicios informáticos, sino que además conspira contra este mismo objetivo, contra el desarrollo de la tecnología informática en los lugares en los que se la exige, y contra la libertad de los ciudadanos. Quizás pensada como una medida destinada a proteger a los ciudadanos, el resultado obtenido es, sin embargo, la creación de una entidad corporativa destinada a proteger el privilegio de algunos para administrar una actividad que sostiene y apoya todo el quehacer de la sociedad. Por ello urgimos a quienes ejercen tareas informáticas, a los legisladores, y a los ciudadanos, a expresarse en contra de la colegiación obligatoria en los colegios profesionales de informática. Por ello, y quien esté de acuerdo, debería difundirlo por todos los medios posibles.

    By Anonymous Anónimo, at 12:58 p. m.  

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